Alejandra Blanco Mendoza – Ciudad de México, 9 de diciembre de 2025
La luz entra por los ornamentos ahuecados
del muro gris de la cocina.
Se refleja en tu rostro
y en el mío.
Es brillante, me acaricia.
Pero tú solo aprietas los labios.
Hueles a arepa y a café recién colado.
La vieja radio roja baila con Caballo Viejo.
Está llena de grasa y me sonríe.
Ella me sonríe y tú no me miras.
Yo estoy ahí y tú no me miras.
Odio
Odio verte abstraída
Odio que no me notes
Odio que cantes
Te odio
A la radio la quiero.
Tan testigo de las empanadas y las tajadas
que bailan en la sartén.
Tan compañera de mis lágrimas.
-Llorona, ¿es que otra vez no vas a comer?
La luz se refleja en tu rostro
y en el mío.
Yo te miro con mi cara traviesa.
Espero que me veas, que algún día me veas.
Tú te volteas sin querer.
Y sin querer caes en la trampa.
Pero no en la mía.
Es el objetivo clandestino de tu cuervo.
El que vuela de noche y ataca de día.
Al revés que tú.
Tú, ya no te diré usted.
Tú
tú
tú
tú.
Clic.
Pero tú no sonríes, solo aprietas los labios.
Esa fotografía se perdió en los avatares
de mi ¿eterna? migración.
De mi ¿necesario? de-aquí-pa-llá.
Y, sin embargo, se imprimió en mi memoria.
Tu pelo corto.
Siempre te creí rubia, pero eras pelirroja.
No te recordaba pelirroja.
Las primeras manchas de tu piel tan blanca.
Tus ojos verde aceituna.
Yo tan pequeña.
Tú tan llena de rabia.
Tu vestido rojo.
El rojo siempre fue tu color.
Tus manos moldean una arepa.
Redonda.
Perfecta.
¿Por qué las de mi hermano eran grandes y las mías migajas?
Patriarcado, machismo.
Machismo, patriarcado.
Yo soy una niña y busco tu mirada.
Pero tú no sonríes, solo aprietas los labios.
Dicen que preguntaste por mí.
Pero no me viste.
No estuviste ahí.
Tus introyectos vomitados en mí.
Recuerdo esa foto.
Tengo tus labios.
Los míos cantan estrellas.
Los tuyos escupían gusanos.
Los reflejos de tu espejo golpeaban.
Maman maman maman
Tengo fiebre
Maman maman maman
Mi panza
Maman maman maman
Me duele
Maman
maman
maman
Recuerdo esa foto.
Tengo tus labios.
Los míos cantan estrellas.
Los tuyos escupían gusanos.
Los reflejos de tu espejo golpeaban.
Tengo esa foto clavada en mi memoria.
Yo sonrío.
Tú aprietas los labios.
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