Alejandra Blanco Mendoza – Ciudad de México, enero 2026
En el mareo caliente y desbocado
las chispas de colores bailan con estruendo.
Macabros girasoles caen.
Espuma de dragones.
Vómitos de alabanzas.
Lirios al gendarme del averno.
Antesala.
Implacable intermedio.
Ay, silencio que aúlla atronador.
Ay, desconcierto.
Los niños lloran.
Los perros lamentan.
Los padres claman.
Crujen, calientes, las columnas
que un día abrazaron sueños.
Maldiciones se abren paso
con olor a huesos.
Las montañas lloran.
El mar reclama, sereno.
Corazones que barro laten brindan
glugluglú
con licor de malta y centeno.
Es oprobio.
Es sin-consuelo.
Es Simón desdibujado en el sendero.
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