Bola de pelo

Alejandra Blanco Mendoza – Ciudad de México, 11 de diciembre de 2025

Tengo cinco años, estoy descalza y no entiendo qué hago en esa habitación oscura. 

Solo sé que afuera el sol ya se acostó y comenzaron a cantar las ranas. 

Aunque quiero caminar y salir de ahí, algo me dice que debo quedarme quietecita. 

Ese algo es una media hermana 14 años más grande que yo. Una que siempre me odió sin que yo, jamás entendiera por qué.

Ella tiene 19 y estudia -vaya- para kindergarterina. 

Comienzo a llorar y abrazo con fuerza al Señor Corroncho, mi erizo de peluche. 

Otra cosa que sé es que tengo frío y que mi cabello está mojado porque acabo de bañarme. 

–Ssshhhh… 

De golpe se enciende la luz y ahí está: una figura enorme, oscura, como una gran bola de pelos, con una terrible boca de cuyos labios emerge una sonrisa deforme y exagerada que escupe sin pudor una terrible carcajada. 

Una sola. 

Ahora, silencio y todo a oscuras de nuevo.

La bola, con todo el pelo sobre su cara, permanece inerte. Hasta que… 

-Soy un perro, me dice.

Yo no paro de temblar ni de llorar.

-No, no eres un perro, le respondo.

La luz se enciende de nuevo y ella se ríe sin culpa de mi miedo.

Unos segundos más y mi Señor Corroncho y yo logramos arrancar a correr a toda velocidad hacia el cuarto de mamá. 

Pero el cuarto de mamá, justo al lado, se hace cada vez más lejos.

Madre nos mira. Su rostro es inexpresivo. No se mueve, no hace el amago de ayudarme o de preocuparse. Solo nos mira. A mí y a mi Señor Corroncho. 

El miedo. La invisibilización. El maltrato sicológico. El instinto de preservación. La violencia. La sensación de desprotección.

Personajes que me visitaron durante mucho de mi vida adulta. 

En mis pesadillas, mi yo pequeña buscaba la puerta de la casa de mi madre.

Y la encontraba. 

Pero la puerta no era la puerta. Sí era, pero no abría. 

–Mamá, mamááá… Ábremeee…

Nunca pude entrar.  

Nunca fui recibida por mi madre. 

Por la madre que me condenó a crecer bajo la autoridad de esa media hermana. 

14 años más grande. 

Kindergarterina. 

Aniquiladora.

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